Dulce Unción

Úngeme con tus lágrimas tímidas,
gotas de ansia y placidez inestable,
que sobre mi frente cálidas reposen,
manteniendo firme su tensión líquida.

Pues engendro en mi pensamiento
sueños de poseer tu anisado cuerpo,
aunque bien sé que en desearte pierdo
la salvación! Mas acojo el escarmiento.

Postrado ante el altar de tu cintura,
bajo la sombra de tu pecho ardiente,
cerraré mis ojos, desplegaré mi mente,
y sufriré en la infusión de tu dulzura.

Quedando así, húmedo en tu esencia,
afligido con tu expresa pesadumbre,
al bañarme ciego en tu febril lumbre,
besaré a la muerte con sutil reverencia.

Josafat 2009

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